“Naturaleza y niños nunca debieron separarse”

Ombú es un jardín infantil que sienta sus bases en lo sensorial, integral y levanta su metodología tomando al juego como herramienta de aprendizaje. Misma característica que promovemos en Braintoys. Quisimos conversar con su directora y fundadora Jose Buttazzoni para que nos contara más sobre cómo adaptó su modelo pensado en la primera infancia al contexto pandémico.

Por Soledad García-Huidobro


Cuando Jose Buttazzoni vivía en Nueva York pudo experimentar una educación inicial muy distinta a lo que se conocía en Chile. Lo que allá se daba era un estilo mucho más centrado en quién es el niño y el significado de la etapa en sí misma mientras que acá se centraba más en preparar al niño para su siguiente etapa escolar, que a su vez, lo forma para la adultez. Fue así como en el 2012 decide crear Ombú, un jardín infantil que tiene la clara idea de atender las necesidades de la primera infancia, respetando esa edad, esos intereses y entregando lo que niños y niñas necesitan en sus primeros años.

Hoy Ombú (www.ombu.cl) tiene 180 niños y un equipo de 37 personas, hombres y mujeres. “Comenzamos a incorporar profesores hombres, para que desde la primera infancia, los niños vean que la educación y la crianza no es solo un trabajo de las mujeres y ha sido la mejor decisión”, cuenta su fundadora. Con 1500 mts de espacio al aire libre, más el espacio que existía anteriormente, se está capacitando al equipo Ombú en "Outdoor learning" con la Universidad del Desarrollo y además continúan en una constante búsqueda de innovación y crecimiento como equipo.


- ¿Qué filosofía promueve Ombú y cómo trabaja el aprendizaje en los más chicos?

Promovemos el aprendizaje a través del juego. El juego es la herramienta por la cual los niños aprenden, absorben el mundo e integran y procesan todo lo que ven, escuchan, tocan y sienten. Y a través el juego, de la mano con los propios intereses de los niños, y con experiencias ricas, es que ocurren aprendizajes significativos.

Además, durante la pandemia, nació Ombú al aire libre que completa el proyecto, al agregarle aire libre al juego. Naturaleza y niños nunca debieron separarse, el jardín infantil se llama jardín porque los niños estaban afuera y en algún momento los metimos dentro de una sala y se escolarizó esta etapa, donde realmente deben estar jugando en el exterior para así aprender todo lo que deben aprender.

- Al educar a través del juego, ¿cuál es para ti el mayor aporte que hace esta maravillosa herramienta en el aprendizaje?

Es que es una herramienta propia del ser humano, que trabaja por sí sola y produce puros resultados positivos. La cantidad de conexiones cerebrales que ocurren a través del juego son invaluables y es fundamental que los niños jueguen y no se escolaricen en la primera infancia.


- ¿Qué te motiva de esta nueva metodología que impartes dentro de un contexto pandémico?

Todo me motiva al ver a los niños en la naturaleza. Es que hace todo el sentido del mundo. Es algo orgánico y obvio. Es devolver a los niños a donde debiesen estar: afuera y en contacto con la naturaleza y con sus pares. Me motiva cómo los niños sienten el espacio tan propio, cómo comienzan a autorregularse emocionalmente, la libertad que sienten y cómo desarrollan su autonomía, imaginación y creatividad.


 

- ¿Cómo sientes que ha afectado la pandemia a los niños y cómo Ombú responde a eso? 

Ufff la pandemia dejará estragos durante años, y en varios aspectos: emocionales, físicos, a todo nivel de desarrollo y, más aún, en la primera infancia donde se sientan las bases para los aprendizajes futuros. 

Este año hemos visto muchos más casos de niños que están más desregulados emocionalmente, ansiosos, o más agresivos o irritables y es superesperable que estén así después del encierro. Nosotros trabajamos con una psicóloga infantil, Antonia Valdés, que nos ayuda a detectar tempranamente distintos temas emocionales de los niños y de su desarrollo, para poder hacer intervenciones pertinentes y apoyar al niño y a su familia. Ombú siempre intenta ser un lugar de contención emocional, y creemos que el espacio al aire libre con el que hoy contamos, nos aporta muchísimo a esta labor, entregando también tranquilidad a las familias al mandar a sus hijos a un espacio abierto, donde las posibilidades de contagio son bajísimas. 

También, durante las fases 1 vividas anteriormente, muchos jardines hemos seguido funcionando a distancia, a través de Zoom, y otras plataformas, que si bien no era lo que promulgábamos prepandemia, sí hemos visto algunos efectos positivos que tienen que ver con mantener el vínculo de los niños con sus profesoras y con los otros niños, y también que a cada regreso al jardín, la adaptación ha sido muy rápida, ya que seguimos en contacto con nuestros niños.


- ¿Qué es lo que hoy te tiene con el corazón contento de todo esto que has creado?

Me hace tanto, tanto sentido lo que estamos haciendo y cómo estamos trabajando, que cada vez que entro a Ombú, me explota el corazón de felicidad. Al ver a los niños en un espacio tan precioso y pensado para ellos, ver a un equipo increíble que creyó en este proyecto de aprendizaje al aire libre y verlos trabajar como si llevaran años trabajando así. Todo calza, todo tiene más sentido.