Regulación sensorial

Por María Jesús Parada.

A comienzos de este año, estuve hablándoles de procesamiento sensorial. Recomiendo leer aquí, pues será esta la continuación de ese relato. (https://braintoys.cl/blogs/blog/procesamiento-sensorial)

Ahí hablamos sobre este gran proceso de “integración sensorial” que sucede segundo a segundo en nuestro sistema nervioso. 

Nuestro cerebro recibe, procesa y selecciona tooooda la información que viene desde dentro y fuera de él. Sí, toda: la del olfato, del gusto, del tacto, del oído, la visión, el sistema vestibular (del movimiento) y el propioceptivo (que está en nuestros músculos), y la clasifica como relevante o no, e inhibe la irrelevante y de esta manera, nos permite estar en un estado óptimo para aprender.

Así, al estar leyendo esta columna, tu cerebro “automáticamente” está inhibiendo otros estímulos (los sonidos de afuera, si algo nos queda incomodo de la ropa, etc), de tal manera que tú puedes estar en calma leyendo estas letras. 

Esto es un continuo sinfín que pasa en tu cerebro y en el mío (y en el de todos los seres humanos) a cada instante. 

En algunas personas y en algunos momentos, esta habilidad del cerebro de organizar, no ocurre de la manera esperada, y es aquí donde hablamos de desorden en el procesamiento sensorial. Dependiendo de cuál sea el sistema que está siendo afectado y cómo se combinen entre los diferentes sistemas, tendremos lo que llamamos “un perfil sensorial”, que no es otra cosa que tener claridad de cómo se organizan los sistemas sensoriales de una cierta persona. 

Así, ante desórdenes en el procesamiento sensorial, hay personas que muestran aversión a tocar y ser tocadas, personas que parecen torpes al movimiento, o muy aletargada ante los estímulos, etc. Lo cierto es que al ocurrir una desregulación, nos sentimos poco efectivos y eficaces en nuestro entorno y esto nos afecta, no solo a nivel físico, sino también socioemocional y en nuestro aprendizaje. La base del aprendizaje está en un procesamiento sensorial regulado. Sin esto no es posible aprender calmo y confortable. 

Nuestra regulación depende de múltiples factores: nuestro entorno, los sucesos que están ocurriendo a nuestro alrededor, nuestra regulación emocional, etc. En la teoría de la integración sensorial, no desconocemos que hay otros factores que impactan la regulación, de hecho, siempre vamos a la observación de todos estos factores. Lo que sí es determinante, es que si nuestro cerebro no es capaz de seleccionar, organizar, inhibir y jerarquizar toda la información que llega a él, la regulación no es posible. 

En algunas personas, el desorden se manifiesta como una hiperrespuesta, es decir, su cerebro recibe una gotita de información y la significa (o modula) como una gran información, provocando que observemos conductas como gritar, llorar, pegar o huir. Es el caso de cuando los niños/as presentan aversión al tacto, donde estímulos como un roce o cortarse el pelo, pueden ser muy amenazante para ellos/as. 

En otras ocasiones, encontramos una desregulación que se expresa con hipo respuestas, es decir la información que llega a nuestro cerebro no es suficiente para que él lo registre. Es el caso de los niños que están siempre “volando bajo” y pasan las cosas a su alrededor y no logran registrar la información; o también es el caso de las personas que comen y quedan sucias sin darse cuenta. Es como si la información qué hay en el ambiente “no les alcanzara” para que su cerebro note que está ahí. 

Estos perfiles se presentan, en la mayoría de las ocasiones, con una sensación de frustración y escasa autoeficacia percibida y comienza a mermar ámbitos socioemocionales. 

Es importante si observamos estas conductas, buscar ayuda de un profesional especializado en integración sensorial. 

Y mientras, ¿cómo puedo apoyar en casa? 

Si bien esto es general ya que cada sistema sensorial (olfativo, gustativo, vestibular, táctil, propioceptivo, visual, auditivo e interoceptivo) tienen sus propias especificidades sobre cómo regularles, les hablaré aquí de algunas estrategias para ayudar los niños y niñas (y a nosotros/as mismos/as) a regularse cuando lo necesiten.  

Ante un perfil que tiene a hiperrespuestas, debemos proponer actividades calmantes. 

  • Observar los estímulos del ambiente (bajar el nivel de luz, sonidos del ambiente que sean rítmicos y con un nivel de volumen bajo, hablar con un tono de voz bajo, pausado y rítmico).
  • Realizar actividades que otorguen movimientos lineales y suaves, por ejemplo, en un columpio.
  • Ofrecer sabores suaves y dulces.
  • Dar estímulos de tacto profundo, como masajes.
  • Proveer la posibilidad de tener frazada con mayor peso (Sensación de estar cobijado).
  • Hacer pausas en las actividades.
  • Ir haciendo progresiva la exposición a estímulos. 

Ante un perfil que tiende a las hipo respuestas, propondremos actividades estimulantes y excitatorias: 

  • Aumentar estímulos sensoriales.
  • Estímulos inesperados.
  • Temperaturas más frías (puede ser en una botella, o tener un gel de congelador), sabores más ácidos.
  • Movimientos rotatorios y a mayor velocidad, en un columpio, o en la plaza. 
  • Permitir exploración de estímulos.

Finalmente las actividades que activan nuestro sistema músculo esquelético (sistema propioceptivo), son reguladoras por excelencia, y nos permiten sentir nuestro cuerpo en calma. 

  • Cargar/descargar peso.
  • Mantener posturas.
  • Llevar colaciones crocantes al colegio.
  • Hacer circuitos.
  • Materiales para apretar (pelotas).

Como adultos/as tenemos la posibilidad de poder acompañar a nuestros/as niño/as en estos procesos de regulación observándoles a ellos/as y al entorno, empatizando y sintonizando con su vivencia (recordar que los/as niño/as están pasando por un momento desafiante) y establecer ajustes, dando oportunidades diarias de regulación y facilitando su participación y desempeño exitoso. Ser conscientes y partícipes de esto es un privilegio para nuestras vidas.