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Crear conciencia ecológica

por Braintoys .

La ilustradora y autora Catalina Mekis está convencida que a través de la contemplación de la naturaleza el ser humano conecta con saber que somos un eslabón más dentro de toda una cadena viva. No somos más, no somos menos. Crear comprensión y valoración de ella ayuda a generar una conciencia ecológica en niños y niñas. 

Por Soledad García-Huidobro

La autora e ilustradora Catalina Mekis tuvo sus estudios en Sociología en la Universidad Católica y fue la herencia de su bisabuelo Federico Mekis, un gran naturalista quien le traspasó por el ADN el profundo amor por la vida al aire libre junto a la naturaleza. Ha recorrido Chile y fue en la Patagonia donde comenzó a fascinarse con la ilustración.

Su metodología de trabajo comienza con la investigación en terreno. Ahí es donde toma notas, saca fotos, dibuja y luego, en un espacio de trabajo interior, hace el trabajo de investigación donde lee papers, averigua con amigos investigadores sobre más información, pide videos y fotografías, además de revisar material en internet.

Cuando dibuja trata de generar ilustraciones que interpelen a los niños: “que los emocionen, que sean cercanas, hechas a lápiz de palo. Ilustraciones que permitan ver de qué especie estamos hablando en términos de forma y color, pero también en relación a sus hábitos ¿Qué comen? ¿Dónde viven? ¿Cómo cuidan a sus crías?”, afirma.

 

- La importancia de abordar la fauna desde los primeros años:

Progresivamente los seres humanos nos hemos ido concibiendo alienadamente de la naturaleza, distinguiéndonos de plantas, hongos y animales siempre con un sentido de superioridad. Conocer de cerca otros organismos de este planeta nos ayuda a relativizar la supremacía de nuestra especie. Tantos que están desde mucho antes que nosotros ¡Sin las plantas no existiríamos! 

 

Admirar a otros seres vivos nos hace confirmar y tener presente que todos conformamos una red viva ¡Somos parientes! Aunque cueste creerlo, somos primos lejanos de los hongos. En el caso de animales (fauna), invertebrados e invertebrados, al entender y conocerlos desde la infancia, podemos sorprendernos por sus características, interdependencia, ingenio e impresionante capacidad de sobrevivencia en el planeta. Así, en mi experiencia de conexión con la naturaleza y comprensión de la misma, he entendido que nuestra existencia depende de ella y la vida de cada ser vivo afecta la existencia de los demás. Eso es algo fundamental a abordar en la infancia: la comprensión y valoración ayuda a generar una conciencia ecológica en niños y niñas. Como se escucha una y otra vez "Uno cuida lo que valora y valora lo que conoce".

 

- Educar desde aquí pasa a ser fundamental...

En una sociedad altamente industrializada, diferenciada socialmente, en la que la mayoría de los que poblamos el planeta Tierra vivimos en ciudades, me parece que la reconexión con la naturaleza es una forma de entendernos de otra manera. Más que una vía de escape de lo antes descrito, el explorar el mundo natural y lo desconocido nos lleva a descubrirnos, a conocernos mejor y entendernos como parte de algo que va más allá de nosotros. Explorar nos pone en nuestro lugar, nos obliga a relativizar los límites y a estar abiertos a todo lo que está sucediendo a nuestro alrededor.

Observamos hoy una creciente desconexión de la naturaleza, especialmente en la ciudad. A pesar de que está mega estudiada la relación positiva entre el IDH(Índice de desarrollo humano) y la existencia de áreas verdes, estas no tienen un lugar preponderante en la concepción de desarrollo urbano. Sin embargo, en las ciudades sí hay naturaleza, está en cada plaza y parque, en cada ave y bicho. Yo invito a los padres de niños que viven en la ciudad a incentivar a sus hijos e hijos a descubrir la naturaleza que los rodea, a que los inviten a comprenderla, comprendiéndose como parte de ella, para que las futuras generaciones quieran protegerla. Nuestra generación es la responsable de buscar solución a la problemática ecológica y conocer nuestra fauna es una forma de partir.

En la educación tradicional, se estudia la naturaleza de una manera parcelada generalmente desde la ciencia, cuando la naturaleza puede ser entendida multidisciplinariamente.

 

- ¿Cómo es tu trabajo de recopilación de información antes de ilustrar?

Ahora estoy viviendo en una casa rodante y eso me permite estar en muchos lugares de Chile, aprendiendo  de los lugares y las personas que los habitan. En mi auto tengo montado un taller en el que trabajo: investigo, pinto y escribo frente a playas, bosques y montañas. Este año he podido investigar y levantar información acerca del intermareal para mi próximo libro, que estoy ilustrando y co escribiendo con la oceanógrafa Yolanda Sánchez. Se trata de "Exploradores y exploradoras de la costa, una guía para disfrutar el litoral". 

He tenido la fortuna de poder ver en terreno fenómenos maravillosos y fáciles de apreciar en el intermareal, como es la estrategia de defensa de un pepino de mar o bien la voracidad de los soles de mar. Espero poder comunicarlos de la mejor manera en nuestro libro, ya que en parte el objetivo de este viaje es poder explorar la costa con la apertura y curiosidad de una niña, guiada por la sabiduría de mi colega Yoli. Además, en este periplo he ido retratando especies, boceteando y también fotografiando para luego poder contar con esos insumos en la elaboración de las ilustraciones de nuestra publicación. 

 

Me he conectado con el mar caminando pero también nadando, a través del buceo a pulmón. Hice el curso básico de buceo con estanque en la Caleta Chañaral de Aceituno, por lo que he podido aprender esta disciplina en la impresionante Reserva Marina Isla Chañaral de Aceituno. Esta experiencia ha sido muy significativa puesto que he visto con mis propios ojos la abundancia y biodiversidad que existe en una reserva versus lugares que no están protegidos, además de alucinar con el mundo submarino en el que todo concepto se relativiza y ver cómo las especies se encuentran en estrecha interdependencia, desde el más pequeño organismo hasta las enormes ballenas azules, tal como ocurre en los bosques terrestres que fue lo que estudié para mi último libro ¡podría hablar horas del mar y esta experiencia!

 

- Acabas de trabajar junto con Braintoys en la creación de dos nuevos juegos: Bichomanix y Ojo de Águila ¿Cuál sientes que es el gran atractivo que tiene cada uno?

Ha sido una linda experiencia, que me ha permitido llevar mi trabajo a otros formatos vinculados al juego y entrar en el espacio más íntimo del hogar. Para mí era un sueño poder usar mi trabajo para crear objetos como estos, más aún cuando es una síntesis entre juegos tan tradicionales como el Ojo de Águila/Memorice con estos imanes que, he visto, vuelven locos a los más chicos. Por eso, estoy muy agradecida por la invitación.

 

Además, el trabajo interdisciplinario de Braintoys me ha permitido aprender de educadoras, diseñadoras, gestoras y todo el equipo que conforma la empresa. La interdisciplina es algo fundamental en hoy en día porque siempre podemos entender las cosas desde otras miradas y el mundo necesita esa empatía. Además, saber que es posible que estos juegos lleguen al aula me produce una gran satisfacción ya que ese es un foco que he tenido con mis libros, esperando que sean parte de la educación formal. Espero que podamos seguir co-creando juntas nuevos proyectos que vinculen arte, ciencia, naturaleza y juego.

 

- De lo que se verá en Bichomanix y Ojo de Águila, ¿qué es lo que más te enamoró de cada uno y por qué?

Yo soy una fanática del antiguo juego Ojo de Águila, jugaba a él interminablemente cuando era chica con mis hermanos y amigos. Siempre he tenido memoria visual y era un juego que entrenaba esa habilidad, además se podía jugar con muchos otros niños y eso era muy interesante. Esta versión me fascina porque está construida a partir de seres vivos que habitan en los bosques templados de Chile, incluyendo a bichos, mamíferos, aves y otros seres vivos que son tan importantes en la salud de ese ecosistema.

Espero que estos juegos incentiven a los niños y sus apoderados a seguir conociendo la naturaleza, a través de libros, películas, conversaciones y experiencias en terreno. Al conocer la naturaleza las nuevas generaciones lucharán por protegerla.

 

- ¿Qué mensaje te gustaría dar en estas vacaciones?

Estas vacaciones serán diferentes por la situación pandémica en la que nos encontramos. Algunos tendrán la posibilidad de salir de sus casas a otros lugares pero muchos no podrán hacerlo debido a las cuarentenas. A los que puedan les recomiendo intentar observar la naturaleza que está alrededor de sus propios hogares ¡Aún cuando vivan en ciudades! Si hacen un hoyo en la tierra, podrán observar lombrices y en todas partes hay aves para observar e identificar, entre otras especies. A los que puedan salir ¡Aprovechar los increíbles parques y reservas nacionales de Chile! Están en todas las regiones.

 

Mi invitación es convertirse en un explorador naturalista que es algo así como un detective de la naturaleza. En ello es importante visitar los parques con curiosidad y amor, al mirar, oler, escuchar, observar y registrar lo que te rodea en un parque podemos reflexionar acerca de sus habitantes y entender mejor la naturaleza.

Los invito a incentivar a sus hijos para que estén abiertos a la aventura, muchas veces visitar un parque nacional es un desafío: te puede dejar absolutamente cansado, empapado e incluso picado por un insecto. Pero todas estas "incomodidades" serán parte de un aprendizaje ¡Y anécdotas para contar!

También, como ilustradora, los invito a dibujar. Puedes ir registrando lo que ves en los parques en dibujos, no es necesario hacerlo en terreno pero puedes sacar fotos de lo que llama tu atención para luego llevar un registro, así irás aprendiendo acerca de las similitudes y diferencias de los millones de seres que habitan en los bosques templados que puedes visitar en los parques nacionales del sur.


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