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Jugar es vivir

por Braintoys .

Infancia y la importancia del juego. Una dupla indisoluble que asegura el desarrollo óptimo del ser humano. Bien lo sabe Moviment, un espacio de encuentro entre diversas disciplinas que pone al movimiento como eje central del desarrollo infantil, identificándolo como expresión, emoción y pensamiento en acción. Hoy conversamos con su creadora Paula Alfaro.

Por Soledad García-Huidobro

 

Si hay algo seguro en esta vida es que venimos a jugar. Acción que ojalá perdure durante todos nuestros días porque ahí está la clave de nuestro desarrollo y felicidad. 

Moviment (movimentinfanciayjuego.com), un espacio que pone como centro el movimiento para un desarrollo infantil óptimo, fue creado por Paula Alfaro Araya, Terapeuta Ocupacional, especialista en atención temprana y psicomotricidad, quien además de ser una mujer inquieta y curiosa, está en permanente búsqueda por desarrollar áreas asociadas a la infancia. Quisimos conversar con ella para profundizar sobre la relevancia del juego y conocer las diversas temáticas abordadas en Moviment relacionadas con el desarrollo infantil y el concepto de juego donde revisa y difunde material académico; escribe sobre temáticas relacionadas con los objetos y juegos; haciendo revisiones de materiales lúdicos concretos; creando instancias de formación en conjunto con otras entidades sobre psicomotricidad y juego; y generando diversas publicaciones orientadas a familias, profesionales y equipos sobre el rol del adulto ante el desarrollo infantil.

- En tu blog, promueves el juego en el desarrollo infantil. Desde tu especialidad como terapeuta ocupacional y psicomotricista, ¿en qué áreas del desarrollo el juego es un promotor durante la primera infancia? 

La verdad es que en todas. El juego es promotor del desarrollo infantil porque primero es la forma que tienen niños y niñas de explorar y conocerse a sí mismos, a los otros, a los objetos y al espacio. Además,  través del juego, niños y niñas vivencian y conforman su mundo, lo analizan, lo crean y recrean. Desde ahí se desprende el desarrollo de habilidades en todas las áreas (cognitiva, motriz, comunicación, afectiva y social). Sin embargo, no son el fin último de jugar, el cual es el placer y un fin en sí mismo; es por ello que, nosotros los adultos, solemos decir que es una gran fuente de aprendizaje, pero para el niño-a en sí, es la forma principal que tiene de conectarse con otros, practicar nuevas habilidades y refinarlas, experimentar con roles sociales, vivir las emociones y ser reconocido socialmente. Finalmente para niños y niñas, jugar es vivir. 

- Además del movimiento libre, ¿cuáles son los tipos de juguetes que benefician el desarrollo neuromotor entre los 0 y 6 años? 

Es bastante amplio si pensamos en esos rangos de edad. Siempre cuando las familias me consultan los tipos de juguetes que pueden beneficiar el desarrollo de sus hijos-as, les propongo, primero, que se guíen por las habilidades e intereses, es decir, en qué etapa del desarrollo están, más que por la edad cronológica en sí; además que al momento de escoger un juguete piensen en que su hijo-hija haga más que el material en sí, es decir, que el juguete “no haga todo”. Luego, es importante considerar aspectos como el material de que están hechos, el peso y tamaño de los objetos. Para ello los juguetes o materiales no estructurados (telas, cajas, bloques, elementos cotidianos) son muy relevantes ya que dan para que niños y niñas los usen de diversas formas y están muy asociados a la libre exploración a través del juego.

Ahora si pensamos en juguetes que puedan orientarse a actividades lúdicas, es decir, dirigidas y acompañadas por el adulto, siempre los objetos didácticos serán un excelente aporte como materiales de construcción, bloques, puzzles, figuras de animales, medios de transporte que aportarán principalmente habilidades cognitivas; elementos de creación como masas, lápices, enhebradores o encajes pequeños que favorecen habilidades motrices finas y de representación; objetos con características sensoriales como sonidos, texturas, luces, colores de contraste, balones y encajes que promoverán la exploración y percepción sensoriomotriz. También es relevante darle características sociales a las instancias lúdicas, por ende juegos de mesa, memorice y juegos de cartas permitirán habilidades asociadas al compartir con otros, espera de turnos, conocer reglas, etc.  

- Cuéntanos sobre tu especialidad como psicomotricista. ¿De qué trata, a qué apunta tu trabajo?

La psicomotricidad es una disciplina que releva el papel del cuerpo y el movimiento en la construcción de la identidad personal, comprendiendo al movimiento como medio y herramienta para su intervención.Trabajando en desarrollo infantil, la Psicomotricidad como disciplina me ha permitido considerar que, a través del movimiento, del gesto, el cuerpo, el placer, la acción y el juego. Específicamente, niños y niñas se desarrollan, conocen, exploran y expresan su mundo interno, pasando desde el “placer de actuar al placer de pensar”; por lo que el acompañamiento que podemos hacer permite abordar todas las áreas que interactúan en esa construcción, comprendiendo que estos componentes (emoción, cognición, motricidad y social) permiten el desarrollo de la persona, su capacidad de expresarse y la forma de desenvolverse en el mundo.

Asociado a la formación en esta disciplina y con mi profesión de Terapeuta Ocupacional, he podido orientar y acompañar procesos de salud/enfermedad en donde el cuerpo y el movimiento se ven afectados por distintos factores: casos de niños y niñas con discapacidad neuromotriz en donde las alteraciones en el movimiento generan un impacto en la posibilidad de explorar y participar; en procesos de hospitalización prolongada donde el cuerpo se ve invadido por procedimientos o por la poca posibilidad de moverse y jugar; o en condiciones de salud en donde el cuerpo sufre cambios y alteraciones asociados al tratamiento y al curso de la enfermedad, como es el caso de niños y niñas con patología oncológica. 

Todos estos procesos dejan huellas e impactan en la evolución y maduración del desarrollo de niños y niñas, poniéndose en manifiesto por la vía corporal, por lo que desde la terapia y partiendo de sus propias necesidades y capacidades, acompañamos la posibilidad de descubrir y re-descubrirse con el objetivo de potenciar su desarrollo, participación social, autonomía y mejorar la comprensión del mundo que los rodea.


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